Páginas

miércoles, 7 de mayo de 2014

Las nuevas situaciones familiares


Hemos ya comentado algunas de las situaciones de “riesgo” que pueden poner en peligro la vinculación afectiva adecuada entre padres e hijos. A ello tenemos que unir las actuales circunstancias sociales y, en concreto, las nuevas realidades familiares. En los últimos años, la familia tradicional ha ido dejando paso a nuevas formas de familia, cada una de ellas con sus peculiaridades, pero con un rasgo en común: la necesidad de fortalecer el trabajo de vinculación con los hijos ya que, para ellos, en algunos casos, las nuevas formas pueden suponer un desajuste emocional. 
 En concreto exponemos tres situaciones que pueden cursar con una necesidad primero de entender y luego de trabajar la vinculación con los hijos.

a) Los hijos adoptados.
En España, los procesos de adopción se han incrementado exponencialmente. Sólo el 10% aproximadamente son de niños nacidos en España. El resto provienen de países extranjeros, principalmente Rusia y China.
Estos niños tienen la fortuna de ser recibidos por familias acogedoras con una alta motivación por tener hijos y que suelen disponer de los recursos afectivos y económicos para atenderlos. De lo que, frecuentemente, no disponen los padres adoptivos es información concreta acerca de los síntomas y comportamientos que son habituales en estos niños y la forma de ayudarlos.
Cada niño llega con su propia historia y vivencias personales. Según la edad de adopción, puede haber pasado por diversas instituciones, familias de acogida, etc. Todo ello suele suponer a edades tempranas la imposibilidad de establecer una vinculación adecuada.
A pesar de que los padres adoptivos empezarán a cubrir esas necesidades, las consecuencias de un apego o vinculación no establecida en su momento, se manifestarán mediante conductas que suelen poner a prueba constantemente el amor de sus padres y los lazos que tienen en común. Lo más paradójico es que lo hacen mediante un proceso sutil de exigencias, manipulaciones, mentiras e, incluso, utilizando comportamientos agresivos y violentos hacia las personas que quieren. También, a veces, contra ellos mismos. Estas conductas son resistentes a cambiar y los procedimientos tradicionales (refuerzo, castigo, etc.) no acaban de funcionar dado que su origen es básicamente de tipo emocional. Por tanto, su tratamiento requiere también reforzar los lazos afectivos y la vinculación.

b) Hijos ante la separación de los padres
Es otra de las situaciones habituales hoy en día y que supone un factor de riesgo importante para la autoestima e integridad emocional de nuestros hijos. Aunque, en algunos casos, la separación pueda estar justificada por el deterioramiento general de las relaciones de la pareja y como mal menor, lo cierto es que siempre hay un impacto emocional en los pequeños.
Cuando es posible, lo ideal es que ambos padres compartan estrategias comunes respecto a la educación de los hijos y mantengan una relación tranquila y amistosa. El mensaje que deben recibir los hijos es que ambas figuras de vinculación comparten unos mismos principios y que van a seguir a su lado afectivamente independientemente que ahora vivan separados, tengan sus diferencias y estén sujetos al convenio de separación que hayan alcanzado legalmente. Para alcanzar estos objetivos es esencial dar la imagen de unidad en las cuestiones fundamentales que atañen a los hijos.
También se hace necesario evitar los errores comunes que algunos padres cometen tras la separación. Entre otros:
-Utilizar al hijo como aliado en contra del otro o como herramienta de chantaje.
-Hablar mal del otro o culpabilizarle. Evitar la manipulación emocional.
-Intentar comprar su afecto o compensarle con excesivos premios o regalos materiales lo que puede suponer un agravio hacia la otra persona y una relación que al final se fundamenta más en lo material que en lo afectivo.
-Crear dudas acerca de su futuro o entrar en contradicciones con lo que le manifiesta la otra parte al hijo.
-No engañarlo. Según su edad, el niño tiene derecho a saber cual es la situación y cual su futuro.
-Evitar nuevas discusiones delante de los hijos ya sean presenciales o por teléfono.
-Si el hijo/os están en régimen de compartidos, suavizar la transición de un hogar al otro. Lo ideal sería compartir espacios comunes durante algún tiempo. Por ejemplo, cuando toque el cambio de una casa a la otra, los progenitores separados pueden quedar en un espacio público y compartir brevemente información de las novedades que se han producido en el día a día de los niños. Esto puede dar tranquilidad a los niños en el sentido de que ven que ambas partes comparten el interés por ellos.
Sea como fuere, los hijos de padres separados deben ser ayudados emocionalmente y debemos reforzar el trabajo de vinculación siguiendo las pautas que más adelante se exponen.

c) Familias monoparentales
Este tipo de familias también ha visto incrementado su número en la sociedad actual. Diversas son las circunstancias. Desde parejas separadas en la que la madre se hace cargo en exclusiva de los hijos a mujeres que han decidido ser madres sin una pareja estable por inseminación artificial.
Son familias que también deberán trabajar adecuadamente los procesos de vinculación dado que uno de los progenitores no está presente. Ello puede suponer un reto para, generalmente la madre, dado que tendrá que compaginar el tiempo empleado para generar los ingresos necesarios para subsistir con la dedicación suficiente hacia su hijo o hijos.
Si los espacios que tenemos con nuestro hijo son mínimos sólo podremos compensarle intentando mejorar la calidad de esa relación. Es decir, acompañándolo en sus juegos, escuchándole y haciéndole ver que aunque no estemos todo el tiempo con él, seguimos ahí para cuando nos necesite. Hoy en día podemos aprovechar la telefonía móvil y otras para comunicarnos en la distancia. De todas formas, los tiempos necesarios nos los marcan siempre los niños y sus circunstancias pasadas y presentes. Debemos ser sensibles a sus demandas.
Un error que debemos evitar y que suele darse en este tipo de familias es el de la sobreprotección o excesiva dependencia de una persona. No hay que confundir dar atención afectiva y soporte emocional incondicional con crear una estructura de funcionamiento donde el niño se le impide realizar determinadas actividades por temores irracionales de los adultos (según edad: no realizar determinadas actividades potencialmente “peligrosas” como ir a la piscina con la escuela, no efectuar salidas que no sean con la madre, etc.). Debemos ser capaces de proporcionar seguridad y afecto pero también autonomía.
Finalmente resaltar la importancia que terceras personas pueden asumir en estas familias. Abuelos, tíos, etc., pueden constituirse, según las circunstancias, en figuras importantes de vinculación y, por tanto, estar sujetas a las recomendaciones que a continuación se exponen. 

Trabajando el vínculo afectivo con nuestros hijos


Los estilos de vida actuales suponen nuevos retos para los padres pero también para los profesionales de la salud mental infantil. 

Actualmente podemos afirmar con contundencia que muchos de los problemas que son motivo de consulta frecuente en los gabinetes de psicología infantil tienen su origen y se mantienen a partir de determinadas dinámicas y vivencias familiares. El niño que reclama constantemente la atención de los padres, el oposicionista, el que enferma a menudo, el que de repente deja de sacar buenas notas, entre otras situaciones, pueden ser el reflejo de un malestar emocional en el niño o desatención afectiva que no encuentra cauce de expresión por otras vías más normalizadas. Ya no hay ninguna duda respecto al hecho de que la salud mental en niños y adolescentes (también adultos) está condicionada en gran medida por la cantidad y calidad de las relaciones afectivas que como padres hemos sido capaces de construir con nuestros hijos desde la más temprana infancia. No obstante, parece que la sociedad moderna no fomenta ni siquiera valora con la importancia que se merece este hecho.  

Hay un primer factor relevante y recurrente en la familia actual: “la falta de tiempo para estar con los hijos”. Muchos padres justifican así el hecho de que no hayan atendido debidamente las necesidades afectivas de sus hijos desde las etapas más tempranas. Las consecuencias, si además se dan otros factores asociados (separaciones, malos tratos, problemas económicos...) pueden ser nefastas para integridad emocional del niño.

Un segundo factor a considerar es la poca capacitación de los padres. Muchos de ellos quizás pertenecen, a su vez, a entornos donde tampoco recibieron una atención afectiva suficiente y, por tanto, se les privó del aprendizaje acerca de cual era la mejor forma de educar e interaccionar con los hijos.

Un tercer factor lo podemos situar sobre circunstancias sobrevenidas, a veces imprevistas, como los problemas de trabajo, económicos, de relación en la pareja, etc. Estos factores pueden empeorar significativamente la calidad de las relaciones entre los miembros de la familia y crear un ambiente de inseguridad que puede resultar muy dañino para los más pequeños. 

Evidentemente, cada niño es un mundo y así lo es la forma en que cada uno de ellos va a exteriorizar su malestar o desatención afectiva. Sea como fuere, si somos capaces de fortalecer los vínculos afectivos, aún en las situaciones difíciles, conseguiremos minimizar el riesgo de problemas emocionales y de conducta en el futuro. 

 

Los motivos de consulta

Desde la Asistencia Psicológica, se pueden observar, escuchar y reflexionar muchos ámbitos en el ser humano. Se utilizan herramientas como dibujos, juegos,relatos, diálogos “ficticios”, etc., y siempre hay resultados útiles desdemostrar los diferentes sentimientos, hasta actos y hábitos en los niños yniñas.
Muchas de las intenciones que provienen de los papás que traen a sus hijos a sesión, es principalmente de su preocupación por estar haciendo bien su trabajo desde la maternidad o/y paternidad. Vienen expresando sobre sus hijos: “es que ahora tiene este comportamiento”, “ya van varias veces que se comporta así y no sé de dónde lo ha sacado”, “su rendimiento académico ha bajado”. Hay que escuchar y observar cada palabra y gesto, hay que preguntar, hay que ver tanto lo positivo como lo negativo.

Pero lo que hay que recalcarles a los papás, es lo siguiente: el comportamiento de sus hijos, es reflejo de lo que hacen ellos. También tiene que ver las personas más próximas a su desarrollo y su crecimiento; como son sus compañeros de juego o de escuela, sus profesores, otros familiares, etc. Por esto, hay que tener mucha atención en la sesión, tanto con los papás, como con los niños.

Otro asunto muy importante, es: los papás son losque más conocen a sus hijos. Entonces, en los papás existen las respuestasa sus diferentes comportamientos, solo hay que practicar la escucha y observación activa en ellos, que solo se refiere en prestarles la atención debida, en un tiempo y espacio de calidad.

El espacio en sesión, ayuda a clarificar tanto a papás como a hijos. No se puede trabajar sin estos complementos, pues al fin y al cabo, debe realizarse un trabajo en equipo en el cual el terapeuta es la persona que ayuda a hilar ideas, sentimientos y actos entres los integrantes de la familia, a partir de diversas dinámicas donde puedan expresarse cómodamente.

Nuestro trabajo, brinda un espacio adecuado para la expresión y, a partir de procesos creativos, papás e hijos, descubran las respuestas juntos, mejorando la convivencia, el respeto y la comunicación. 








lunes, 15 de julio de 2013

Carta de la Tierra: Principios 3, 4 y 5.


PRINCIPIO 3: JUSTICIA PARA TODOS

Ayuda a eliminar la pobreza del mundo. No hay razón que justifique la existencia de los pobres
Todas las personas tienen derecho a agua potable, aire limpio, alimentos suficientes, tierra sin contaminar, vivienda digna y saneamiento seguro.
Todos deben recibir educación y los medios necesarios para disfrutar de una vida digna.
Las personas que no pueden sustentarse solas deben ser atendidas convenientemente.
Las personas ignoradas o más necesitadas serán  las más ayudadas.

Coopera para que todo el mundo pueda crecer y avanzar de forma justa y permanente. La cooperación se dará también en todo grupo, empresa o asociación de personas.
La riqueza debe ser  distribuida de forma justa, en  tu país y en todo el mundo.
Los países más pobres deben ser liberados de su deuda económica y deben obtener los medios para desarrollarse.
El comercio del mundo debe respetar el orden de la naturaleza y las necesidades de los trabajadores.
Las empresas internacionales y las organizaciones económicas mundiales deben actuar claramente para el bien de todos.

Afirma que los hombres y las mujeres tienen el  mismo derecho a crecer de forma justa y permanente. Unos y otras recibirán educación, tendrán protegida la salud y ganarán lo mismo por idéntico trabajo
Se deben asegurar los derechos de la mujer; hay que acabar con la violencia de sexo.
Las mujeres deben participar más activamente en todos los aspectos de la vida.
Las familias  serán fortalecidas y  todos sus miembros protegidos.

Sin ninguna excepción, defiende que todos tenemos derecho a vivir en un ambiente digno donde la salud y los valores espirituales estén protegidos. Esto se refiere especialmente a la gente más explotada: minorías y pueblos indígenas
No debe haber ninguna discriminación por razón de etnia, color, sexo, orientación sexual, religión, lengua, nación, situación social ...
Todos los  pueblos tienen derecho a tener creencias, tierras, recursos y formas de vida propias.
Los jóvenes deben poder crear nuevas formas sostenibles de vida.
Deben ser protegidos los lugares del mundo de importancia cultural o espiritual.


PRINCIPIO 4: EL PUEBLO DECIDE; NO A LA VIOLENCIA, SÍ A LA PAZ

En lo que esté en tus manos, colabora para que todos participen en organizar, decidir y corregir la convivencia con otras personas. Las normas serán justas y habrá un árbitro ante las dificultades
Todos tenemos derecho a recibir información sobre el medio ambiente y cómo le afecta el desarrollo.
Es necesario que todos podamos participar y decidir en el ámbito de pueblo, ciudad, región, nación, estado y mundo.
Deben ponerse en práctica los derechos de libertad de opinión, expresión, reunión pacífica, asociación y desacuerdo.
Es necesario que actúen  los tribunales de justicia, cuando se amenaza y  daña a la naturaleza.
La corrupción ha de ser eliminada de todas partes.
Las comunidades locales: ciudades, barrios o pueblos, deben cuidar su entorno.

Estudia y practica lo que ayuda a vivir de forma justa y estable
Todos, especialmente niños y jóvenes, deben tener acceso a la educación para ayudar así al desarrollo sostenible.
El arte, la ciencia y el estudio deben educar para el desarrollo.
Televisión, radio, prensa y otros  medios de comunicación nos ayudarán a conocer las necesidades de la naturaleza y de la sociedad.
La educación moral y espiritual influye de manera decisiva en la forma de vida.

Trata  a todos los seres vivos con respeto y consideración
No se puede ser cruel con los animales; hay que evitar que sufran.
Deben suprimirse los métodos de caza o pesca que causan demasiado sufrimiento.
Hay que evitar la captura o destrucción indiscriminada de animales.

Colabora para que todas las personas vivan sin violencia, con  tolerancia y paz
Los humanos debemos comprendernos y ayudarnos mejor.
Debemos prevenir los conflictos y utilizar la cooperación.
Los ejércitos defenderán la paz y trabajaran para la restauración del mundo.
Debemos eliminar las armas nucleares, biológicas, tóxicas y de destrucción general.
El uso del espacio exterior servirá para defender el medio ambiente y la paz.
La paz sirve para que cada ser humano se encuentre a sí mismo y a los demás: las personas, las culturas, las formas de vida, la Tierra y el Todo del cual formamos parte.


PRINCIPIO 5: EL CAMINO QUE DEBEMOS RECORRER
Los seres humanos dependemos unos de otros y tenemos el deber de conservar y mejorar el mundo donde vivimos. Por esto debemos recorrer un camino que se concreta en el cumplimiento de la  Carta de la Tierra.
Es necesario imaginar y encontrar una nueva forma de vida, aquí  y en todas partes, que permita a todos crecer de forma justa y equilibrada. Las innumerables culturas existentes nos ayudan en la búsqueda y el diálogo constante   nos acerca a la verdad.
Sin duda llegarán dificultades importantes; con esfuerzo podremos  vencerlas. Con libertad y para el bienestar común encontraremos soluciones. Todos podemos hacer algo. Todo nos puede ayudar: arte, ciencia, religión, educación, medios de comunicación, empresas, organizaciones, gobiernos... La alianza hará la fuerza.
Para construir una Tierra, hogar de la humanidad, las naciones del mundo deben renovar  su unión. La Carta de la Tierra, nueva ley universal, debe ser aceptada, respetada y practicada por todos los estados y pueblos del mundo. El medio ambiente saldrá protegido y las naciones crecerán con dignidad.
Nuestro tiempo será así recordando: “Despertaron a una nueva forma de existencia”, “resolvieron crecer de forma justa y permanente”, “se esforzaron por la justicia y la paz”, “celebraron con alegría el placer de vivir”.